Reflexión

El legado que seremos

James van der Beek acaba de fallecer hoy y si te preguntas ¿quién es? te invito a hacer una pequeña búsqueda en Google acerca de Dawson’s Creek, el legado que dejó siendo una de sus mejores actuaciones o al menos, la más emblemática.

Sin embargo, este post no es sobre él, ni sobre la serie que vi siendo una pequeña preadolescente, en realidad me he quedado pensando mucho en él y lo que las personas a su alrededor, aquellas que lo conocieron de cerca, han estado publicando en las ultimas horas sobre su vida y lo que compartieron. Porque al final, todo se reduce a esto: algún día tu cuerpo terrenal tendrá que descansar, tu mente, tus ideas, tus logros y progresos, al igual que tus preocupaciones, malestares e incomodidades, se irán junto con la ultima luz de vida que emita tu cerebro antes de desconectarse por completo y justo en ese momento, lo único que quedará es eso, tan solo un legado.

Este post definitivamente no va sobre James, ni su legado, que afortunadamente trascenderá en la pantalla y fuera de ella. Este post va sobre ti y tu legado, aquello que dejarás en este mundo cuando te vayas a descansar en la infinidad desconocida, porque hemos visto con el paso del tiempo cómo el mundo parece haber dado un giro en U, cómo a veces nos vamos acercando lentamente hacia el pasado, hacia el aparente deterioro de nuestro contrato social.

Hoy, además, parece que el mundo ha decidido prestar atención al mercado de valores en lugar de a una sala llena de sobre vivientes de una isla en la que se han cometido delitos tan graves que aun se niegan a salir a la luz por completo «para evitar colapsar un sistema económico poderoso».

Hoy no es tiempo de seguir el discurso del desconcierto, ni el debate sobre quien merece cantar o no en el Super Bowl, hoy no estamos para perder el tiempo en esto, hoy solo tenemos este espacio para volver a mirar hacia dentro y recordar cuál es la brújula moral que guiará nuestra vida y cómo esperamos llegar a ser recordados algún día.

Hoy es tu momento para empezar a construir ese legado. No pierdas el tiempo.

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