Reflexión

¿Son las «Trad wives» una amenaza para la vida de las mujeres? Rompiendo con la fantasía de ser “una mujer perfecta”.

Hace varios años vi una película protagonizada por Nicole Kidman, quien interpretaba a Joanna Eberhart, una exitosa productora de televisión en Nueva York que sufría una crisis nerviosa tras ser despedida de su trabajo. Para recuperarse, junto a su esposo Walter (Matthew Broderick) y sus hijos, decidieron mudarse a una idílica comunidad en los suburbios llamada Stepford.

Tras la mudanza, Joanna se da cuenta pronto que algo extraño sucede en este lugar, pues todas las mujeres del pueblo parecen haber sido figuras reconocidas dentro de su campo de estudio: médicas, científicas, empresarias, escritoras famosas…pero ahora además de haber abandonado sus respectivas profesiones y aspiraciones, se muestran extrañamente sumisas, perfectas y dedicadas exclusivamente a satisfacer a sus esposos y mantener hogares impecables.

Es en esta primera parte de la historia que Joanna conoce a su aliada y posterior mejor amiga Bobbie (interpretada por Bette Midler) y a su esposo Roger (Roger Bart), quienes también se dan cuenta de la extraña actitud de las mujeres de Stepford. Poco a poco, mientras van investigando lo que ocurre descubren que todos los esposos de este lugar pertenecen a un exclusivo Club de Hombres, quienes están detrás de la extraña transformación de las mujeres de Stepford…

Si te ha llamado la atención esta narración, te cuento que la película se llama Las mujeres perfectas» (o en su titulo original «Stepford Wives»), estrenada en el 2004 y como ya sabes, no me gusta dañar el final de la historia cuando vale la pena verla, especialmente en estos tiempos en los que estamos atravesando por polémicas recientes en torno a la cultura “trad wives”, para sacar aún más reflexiones respecto a las expectativas sociales impuestas a las mujeres y la búsqueda de la perfección.

Precisamente, es sobre estos tema que quiero centrar mi reflexión de hoy, dado que en las últimas semanas parece haber tomado vigencia la polémica detrás de las creadoras de contenido dedicadas a promover un estilo de vida tendiente hacia «los valores tradicionales”: Las «trad wifes». 

¿Pero qué son «las trad wives»?

Según diversas fuentes de internet, las «trad wives» o «esposas tradicionales» son mujeres que eligen seguir un estilo de vida basado en los roles de género tradicionales, en el cual asumen la posición de amas de casa dedicadas a cuidar del hogar, de sus esposos y de sus hijos/as. Este movimiento contemporáneo valora las prácticas y valores asociados con las décadas de 1950 y anteriores, cuando era común que las mujeres se dedicaran principalmente a las tareas domésticas y a la crianza de los/as hijos/as mientras los hombres eran los principales proveedores económicos.

Algunos de los lineamientos que rigen esta cultura tienen que ver con la preservación de los roles tradicionales de género, el énfasis en el cuidado del hogar (desde mantener un entorno limpio, hasta cocinar comidas desde cero), la sumisión voluntaria (siguiendo un modelo de matrimonio donde el esposo es el líder de la familia y la esposa un apoyo al líder), autonomía en la elección de este estilo de vida (las «esposas tradicionales» enfatizan el hecho de no estar siendo obligadas a asumir estos papeles) y una resistencia a las expectativas modernas que sienten como una presión para que las mujeres adopten una búsqueda de logros fuera del hogar (como carreras profesionales) a expensas de la vida familiar y doméstica.

Este movimiento ha encontrado fuertes aliados en todas aquellas personas que mantienen una perspectiva más tradicional sobre el mundo y en algunas ocasiones, incluso romantizan el pasado por temor a los cambios en la cultura actual que perciben como una amenaza a estos «valores tradicionales».

Hoy en día, gracias a las redes sociales, hay cada vez más mujeres encaminadas a promover (y, dicho sea de paso, romantizar) este tipo de contenido pues no solo les permite compartir con el mundo su día a día sino además llegar a monetizarlo, ganando seguidores y patrocinadores de su marca personal.

¿Cuál ha sido la polémica en torno a las creadoras de contenido «Roro Bueno» y «Ballerina Farm» (catalogadas como «trad wives» por su contenido)?

No quiero repetir en esta entrada lo que en las ultimas semanas se ha popularizado ampliamente en redes en torno a las creadoras de contenido «Roro Bueno» y «Ballerina Farm», ya que puedes encontrarlo ampliamente en Internet y estaría básicamente repitiendo exactamente lo mismo que muchos otros medios han estado compartiendo al mundo. Sin embargo, sí quería dejar en claro que, pese a que ambas parecen haber sido incluidas en una misma categoría, las dos creadoras presentan historias de vida opuestas:

  • Roro Bueno (Rocío López Bueno) es una creadora de contenido española, de 22 años, con más de 3 millones de seguidores en Tik Tok, popular por sus videos cortos en los que se dedica a hacer desde cero comidas caseras o regalos, incluyendo una frase inicial de enganche en la que menciona a su novio Pablo para indicar que está realizando esta actividad a petición de él. En diversas entrevistas Roro ha mencionado que ha recibido ataques en contra de su contenido, al ser percibido como anti feminista aunque ella misma se percibe feminista y acepta que en muchas ocasiones utiliza la justificación de Pablo para realizar los videos que le motivan.
  • Ballerina Farm (Hannah Neeleman) es una creadora de contenido estadounidense, de 34 años, ex bailarina de Salt Lake City, criada en el seno de una familia mormona, casada con Daniel Neeleman, uno de los 10 hijos del empresario David Neelman quien es fundador de las aerolineas JetBlue Airways Corporatios, Breeze Airways y la brasileña Azul Lihas. Hannah, quien actualmente cuenta con 7.5 millones de seguidores en Tik Tok, 9.1 milllones en Instagram y 1.6 millones en YouTube, se dedica a crear contenidos en formato de videos cortos en los que realiza comidas caseras (muchas veces desde cero) para sus 8 hijos y su marido, con quienes vive en una granja ganadera en Utah, dedicada a la cría de animales y la venta carne, en donde cultivan además sus propios alimentos.

La diferencia entre ambas creadoras es evidente. Por una parte, Rocío López (Roro Bueno) es consciente de que ha podido enganchar a su audiencia utilizando frases como «A Pablo le apetecía» u «Hoy Pablo me ha pedido» para poder seguir acumulando vistas y seguidores de aquellos que alaban este tipo de mensaje y a la vez, de aquellos que están en contra, es decir, su contenido invita a la controversia y es una forma de hacerse tendencia rápidamente hoy en día. Roro es libre de elegir lo que quiere realizar en sus videos, ha encontrado en ellos un sustento y posiblemente lo perciba como fuente de libertad y realización personal.

Por otro lado, Hannah Neelman (Ballerina Farm) es esposa y madre, ha dejado claro que ha elegido seguir un estilo de vida que la ubica de manera directa en el marco de una «esposa tradicional», al dejar de lado sus metas personales para dedicarse enteramente a la crianza y educación de sus 8 hijos y al cuidado de su hogar. Sus videos si bien generan controversia en el publico, no parecen tener una finalidad mayor a compartir parte de su privacidad y de alguna manera, romantizar un estilo de vida más rústico, alejado del glamour y de las posesiones materiales, aun cuando en la vida real su familia esté asentada en una base económica importante a la que no muchas personas pueden aspirar.

¿Qué tienen en común ambas creadoras?

Como he mencionado, aunque ambas creadoras se diferencian en su enfoque con respecto a ser «mujeres tradicionales», a lo que si me gustaría apuntar, para que pensemos sobre este tipo de situaciones y contenidos tendencia, es a identificar varios puntos en común:

  1. La romantización de la división de roles de género: Aunque Rocío (Roro Bueno) no apunta a convertirse en esposa tradicional (por lo que ha mencionado hasta ahora), su contenido termina romantizando el discurso sobre la reivindicación de los roles tradicionales y cómo las mujeres terminan siendo percibidas y valoradas únicamente por sus esfuerzos en torno al cuidado de sus parejas y relación. Por su parte, el mensaje de Hannah (Ballerina Farm) es claro al incluir música suave y un formato tranquilo en el que no se ve todo el esfuerzo real que implica criar a 8 hijos y mantener un hogar, en una granja, solo con la ayuda de una persona que limpia la casa.
  2. El formato corto que limita tener una idea global: Actualmente, los videos cortos se han vuelto tendencia en la red, es por eso que cada vez hay un mayor número de creadores de contenido enfocados en este tipo de formato que permite realizar un gran numero de videos distribuidos en un lapso corto de tiempo. Al limitar este tiempo, igualmente se limita lo que se puede conocer de la vida de estas personas (y aun cuando el formato fuera mayor), no sabemos realmente qué sucede detrás del noviazgo de Rocío y Pablo, ni detrás del matrimonio de Hannah y Daniel, solo podemos intuir lo que nos quieren mostrar y cualquier juicio de valor estará mediado por el sesgo de desconocer toda la versión de la historia.
  3. La falsa idea sobre la mujer ideal/perfecta: En este punto quiero hacer hincapié en el hecho de que ambas creadoras de contenido han sido catalogadas como «la mujer ideal» tanto por hombres como por mujeres quienes les admiran y toman de ejemplo a seguir o a buscar en una pareja. Es en este punto en el que quiero centrarme pues la estandarización de un modelo de perfección social es algo que debemos seguir cuestionando, pero, déjame que me explique un poco mejor…

La toxicidad en la idea de «la mujer perfecta»

Si tuvieras la oportunidad de cambiar algo en tu pareja ¿qué cambiarías?

Posiblemente, en algún momento de nuestra vida todos nos hemos hecho esta pregunta y, a su vez, también hemos identificado algunos aspectos que consideramos fundamentales a la hora de encontrar y escoger a un/a compañero/a de vida. Muchos de estos requisitos tienen que ver con una serie de principios e ideas que hemos estado generando a partir de nuestra interacción con el mundo y de los ejemplos que vemos de este.

Cuando recibimos un mensaje especifico de parte de nuestros padres o abuelos, sobre las relaciones de pareja, vamos creando una imagen sobre aquellas conductas y características que consideramos deberían tener nuestras futuras relaciones románticas, de alguna manera llegamos a crear un estándar ideal sobre lo que buscamos en una futura relación. Puede que no seas consciente de ello pero, a la larga, si deseas llegar a mantener una relación similar a la que consideras un ideal tendrás que ir afinando ese tipo de indicadores para hacerlos más precisos y menos tendientes al error.

En otras palabras, tendemos a buscar personas afines a nuestras forma de ser o de ver el mundo y la vida. Como Hannah creció en un modelo familiar guiado por el movimiento Mormón era muy probable que, a la larga, terminara encontrando a una persona a fin a este movimiento con el que pudiera llegar a crear un modelo de familia similar al que ella tomó de referencia desde pequeña. El problema es que al compartir su vida abiertamente ha dejado en evidencia el evidente desequilibrio de poderes que se maneja entre hombres y mujeres dentro de esta religión, ya que suelen ser conocidos como fiel creyentes de los mandatos de Cristo en los que basan sus decisiones de mantener una marcada división de géneros, negar el uso de preservativos (es decir, es altamente probable encontrar matrimonios con un alto numero de hijos, al considerar cada nacimiento un mandato divino que no debe ser interferido) y educar a las mujeres para dedicarse a la maternidad, incluyendo la educación y crianza de cada uno de los hijos que Dios ha enviado a su matrimonio.

Es cierto que Hannah Neelman ha elegido esta vida que muestra en redes, convirtiéndose en la imagen de «mujer perfecta» que atrae a tantas personas, pues tradicionalmente y durante diferentes épocas de la historia las mujeres fueron asociadas a cubrir este tipo de papeles tendientes hacia el cuidado, negar sus propios deseos en favor de su familia y someter su voluntad a los demás, a través de la abnegación y el rechazo por los bienes materiales. Aquellos que la admiran se han construido esta imagen gracias a que estas ideas siguen muy presentes en la sociedad (recordemos que solo hasta finales del S. XX se dio una aceleración en las leyes que permitieron llegar a cambiar el papel de la mujer en la sociedad), especialmente en tiempos donde «la tradición» parece estar siendo atacada por «el progresismo» y es natural que al percibir que estamos en una guerra de ideologías nos aferremos a lo que es más conocido.

El papel que juega la mujer en la sociedad actual ha evolucionado lo suficiente para evitar que las nuevas tendencias que quieren imponer un orden tradicional, romantizando las relaciones de pareja en desequilibrio, lleguen a tener una influencia marcada en las nuevas generaciones. Las mujeres actuales no pueden ser igualadas a las del pasado, no están siendo sometidas abiertamente a elegir una vida tradicional y tampoco están renunciando a su derecho de ser consideradas ciudadanas de primera a la par que sus parejas del sexo opuesto; sin embargo, tal vez el punto al que quiero llegar es a que nos cuestionemos qué tanta influencia están teniendo estos mensajes en nosotras mismas, qué tanto estamos aspirando a convertirnos en lo que realmente queremos ser y no en lo que la sociedad espera de nosotras.

En última instancia, no es adecuado seguir atacando a las mujeres que están monetizando su vida o al menos aspirando a hacerlo a través de redes sociales (salvo que estén utilizando a sus hijos/as para ello o compartiendo contenido inmoral), al contrario, es importante apoyarlas para que su idea, emprendimiento o proyecto personal prospere y les permita ganar un sustento económico para si misma, si es el caso que sea una mujer dependiente del ingreso económico de su esposo; pero lo que sí es adecuado señalar y seguir cuestionando es esa idea de imponer la perfección a las mujeres, porque «las mujeres perfectas» no existen en el mundo real y tratar de ser como ellas o tratar de buscarlas es solo otra forma de seguir alimentando ese discurso imparcial sobre lo que es necesario llegar a ser si quieres ser reconocida en la sociedad.

¡Abajo con las mujeres perfectas!, ¡abajo con las maternidades perfectas!, ¡abajo con los estereotipos de lo que debería ser una «verdadera mujer»! Solo podrás llegar a vivir una vida plena si logras salir de esa cueva mental en la que una parte de la sociedad está intentando enclaustrarte. Es hora de descansar de intentar ser esa mujer perfecta Hannah Neelman, tus sueños, tus aspiraciones y deseos importan tanto como los de tu familia.

Si has llegado hasta acá, te agradezco que me lo hagas saber a través de tus comentarios o compartiendo esta publicación con tus propias ideas. Aprecio mucho lo que me quieras aportar en torno a lo que has leído.

¡Hasta pronto Freelover!

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